Real Fábrica de Tabacos |Monumentos de Sevilla

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La Real Fábrica de Tabacos de Sevilla (España), es un magnífico edificio procedente de la arquitectura industrial del siglo XVIII, hoy día la sede del Rectorado de la Universidad de Sevilla y de algunas de sus Facultades.

 

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Es el edificio industrial del siglo XVIII de mayores dimensiones y mejor arquitectura de su género en España, a la vez que uno de los más antiguos de esa tipología que se conservan en Europa de la época del Antiguo Régimen. Ajeno a la mentalidad del barroco sevillano de la época, muestra una estética conservadora y clasicista propia de la arquitectura borbónica, aunque en detalles decorativos de su interior, y sobre todo en su portada principal se advierte la impronta del arte local.

La edificación se ubica en extramuros, junto a la Puerta de Jerez, en los terrenos conocidos como de las calaveras por haber sido un antiguo enterramiento romano. Se inicia su construcción en el año 1728, y aunque ya entra en uso en 1757 su remate no se produce hasta 1763.

Una vez acabada su actividad como fábrica de Tabacos, el edificio se vio sometido a una gran transformación en su distribución, ya que fue adaptado a sede universitaria para distintas facultades y para el Rectorado de la Universidad de Sevilla. Las obras de remodelación para este nuevo uso se realizaron en 1953 de la mano de los arquitectos Alberto Balbontín de Orta, Antonio Delgado y Roig y Antonio Toro Buiza.

 

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El diseño y la construcción de este edificio fueron debidos a ingenieros militares procedentes de España y de los Países Bajos, concretamente: Ignacio Sala, Diego Bordick Deverez y Sebastián Van der Bosch quien, tras 16 años de obras junto a arquitectos y aparejadores locales, consiguió concluir el edificio. Un especial protagonismo en esta obra la tiene el arquitecto sevillano Vicente Acero, propuesto por Bordick en 1732 para el control, selección y dirección de los materiales a emplear en la construcción de sus muros, pilastras, arcos y otros elementos, para los que se usó la piedra de Morón en sustitución de la piedra martelilla que estaba prevista, por resultar ésta muy frágil y defectuosa.

Se extiende sobre un rectángulo de 185 x 147 metros, en España sólo menor que El Escorial, que ocupa 207 x 162 m. En el edificio destaca su esquema general de referencias renacentistas, con aires herrerianos en su planta, patios y detalles de remate de las fachadas, sin olvidar las semejanzas con motivos de Serlio y de Palladio. En su fachada principal se aprecia ya la influencia del estilo barroco. El edificio está rodeado por un foso en la mayor parte de su perímetro debido a su construcción extramuros adosado a parte de las murallas de la ciudad por esa zona. Estas características le hacen merecedor de ser mencionado por el viajero inglés Richard Ford como El Escorial tabaquero y más modernamente como: Palacio de la Industria.

Su estructura se desarrolla en planta rectangular y se ejecuta toda ella en cantería perfectamente aparejada, resultando así una obra acabada y perfecta, que en la actualidad conserva íntegra gran parte de su aspecto original. Su dilatado espacio consta de dos unidades iguales a través de un eje de simetría que corre por una línea continuada de vestíbulos y patios y que vincula sus fachadas norte y sur. Las alas laterales se distribuyen en torno a varios patios menores que iluminan las dependencias interiores del edificio.

Bien de Interés Cultural, el edificio de la Real Fábrica de Tabacos está declarado en 1959 como Monumento.

 

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